init: creo que, en general, los occidentales cultivamos la idea del "todo vale" como una falsa ilusión de libertad e individualismo: da igual lo que hagas si al final... (aquí ponemos lo que a cada uno le interesa), eso, creo yo, es debido a las pocas ganas que tenemos de estudiar (que derivan a su vez del echo probado de que los que tienen éxito no son precisamente los que más estudian), en fin... esto da para otro blog.
de lo poco que he leido (si, soy occidental, y leer es una forma de estudio, por eso leo poco... :/) sobre Japón y los japoneses, intuyo una interesante idea sobre la manera en que la tradición, para ellos, es también una forma de libertad. Su manera de estudiar basada en la repetición hasta el trance de las complejas fórmulas heredadas generación tras generación, hace que, en realidad, lo que realmente consiguen es cultivar la diferencia en la manera en que un individuo y otro realizan el mismo ritual, la misma danza, la misma forma de atado con cuerda de cáñamo. es como decir: las cosas son así, no pierdas el tiempo cuestionandolo y dedícate a hacerlo, veamos el resultado.
aqui es un poco distinto. funcionarios de la enseñanza (es un decir) ya entrenados en la desidia, el desconcierto y la incultura, año tras año cambian de planes de estudio, imagino que por hacer algo entre depresión (pagada, eso si) y depresión. y... (go to init)
todas la veces que he ejercido de enseñante he acabado frustrado por este bucle infinito, por la desagradable sensación de que cualquier ignorante cree pasar, por arte de magia, a un estado de inmensa sabiduría despues de la primera lección, y no porque haya estudiado esa lección, sino porque cree que el "maestro" que se la está ofreciendo, es un pringao más del podrido inservible y caro sistema de enseñanza occidental, y, a partir de ese día ya no tiene que estudiar más porque saber eso del profesor le da como una especie de licencia para "pasar de todo"... en fin, si, esto es para otro blog.
como me he liado mucho, el motivo de este largo despotrique lo dejo para otro dia...


